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Cómo interpretar correctamente la escala de certificación energética

La calificación energética es uno de los certificados de arquitectura imprescindibles de los que debe disponer una vivienda. No sólo por el hecho de ser obligatorio a la hora de alquilar o vender una vivienda, sino porque la información que nos brinda, nos puede ayudar a ahorrar (y mucho) así como a resultar mas eficientes y ecológicos pero, para que pueda resultarnos útil al 100%, ¿cómo podemos interpretar correctamente la escala de certificación energética?

Los valores de la escala de certificación energética

Un certificado de eficiencia energética profesional (llevado a cabo por un titular colegiado que pueda garantizar su validez) contiene una escala que va de la A a la G, siendo la A la máxima calificación (muy eficiente) y la G la peor calificación (muy deficiente).

Las diferentes letras de la escala de certificación energética nos dicen mucho más que un aprobado/suspenso respecto a eficiencia

 

Dentro de esta escala, atendiendo al consumo medio, los valores que van de la letra D a la E (coloreados en amarillo y anaranjado) resultan los más comunes y los que sirven de referencia por ejemplo a la hora de establecer la media del consumo de los suministros del hogar. Por tanto, obtener una calificación D o E, supone aprobar dentro de la valoración establecida como vivienda sostenible.

De forma contraria, los valores marcados en rojo (calificación F y calificación G) supone que nuestra vivienda realiza un gasto superior a la media, siendo poco o nada eficiente, necesitando de intervenciones que pueden venir propuestas de la mano del propio informe de certificación, para que pueda ser medianamente sostenible o incluso recibir el aprobado alto.

Valores A, B y C suponen tener una vivienda ampliamente eficiente y acorde a los criterios de sostenibilidad empleados para la medición, lo cual supone un plus a la hora de ahorrar y un atractivo reclamo en el caso de querer alquilar o vender la vivienda.

La calificación de la escala de certificación energética en números

 

Para que podamos entender qué supone obtener una calificación media, un suspenso o la mayor calificación posible en cuanto a certificación energética, tomemos de referencia el gasto medio en España por lo suministros, que se sitúa en una factura cercana a los 60 euros/mes. Atendiendo a este coste, se reduciría o ampliaría en función a la nota obtenida de la siguiente forma:

 

  • A supone un gasto mínimo inapreciable en la factura, por lo cual nos cobrarían poco más que por el mantenimiento y establecimiento del servicio. Esto traducido en euros supondría aproximadamente pagar 35€
  • B supone gastar bastante menos que la media, aunque sin alcanzar el mínimo. Es decir, aproximadamente de 35 a 45 euros.
  • C supone gastar por debajo de la media, pero acercándonos a esta cifra. Traducido en euros, aproximadamente de 45 a 55 euros.
  • D es la media tirando por lo bajo. Es decir, si la media está establecida en los 60 euros, una calificación D nos haría gastar cada mes en torno a los 55-60 euros.
  • E es la media tirando por lo alto (de 60 a 65 euros mensuales)
  • F es un gasto que está por encima de la media establecida, en torno a los 65-75 euros.
  • G finalmente supone gastar “bastante” mas que la media, por lo que hablamos de un gasto por encima de los 80 euros

Más notable aún se hacen estos datos si atendemos al gasto medio anual de calefacción, refrigeración y agua caliente, cuya media en España se sitúa en los 735 euros de gasto correspondientes a una calificación del tipo E.

Atendiendo a este baremo anual, la calificación A y B rondarían los 280 euros por los mismos servicios, la C llegaría a los 360 euros, la D a los 465 (todos ellos por debajo de la media nacional) y, finalmente los de la F pagarían en torno a los 1.000 euros (265 euros más que la media) y hasta los 1.500 los certificados con la calificación G (más del doble que la media nacional).

Por ello, realizar mejoras para conseguir una buena calificación energética supone no solo tener una vivienda sostenible y ecológica, sino ahorrar notablemente en nuestras facturas.

 

Certificados de Eficiencia Energética con GMS Arquitectura

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